Un modelo de gobernanza caribeño ofrece un plan para abordar la contaminación oceánica a nivel mundial - Back to Blue
El Convenio de Cartagena, un acuerdo regional jurídicamente vinculante para el Gran Caribe, demuestra cómo las naciones pueden unir fuerzas para abordar la contaminación oceánica durante esta crucial segunda mitad del Decenio de los Océanos de la ONU.
La Convención surgió a raíz de una catástrofe. En 1979, dos barcos colisionaron frente a las costas de Tobago, derramando casi 287 000 toneladas de petróleo crudo en el mar Caribe. La pesca colapsó, el turismo se vio amenazado y los medios de subsistencia de las comunidades costeras quedaron devastados. En respuesta, los líderes caribeños solicitaron el apoyo del PNUMA, lo que culminó con la adopción de la Convención de Cartagena en 1983.
Desde entonces, la Convención ha evolucionado hasta convertirse en un marco integral que aborda la contaminación marina y terrestre, la conservación de la biodiversidad, la resiliencia climática y el desarrollo sostenible de la economía azul. Su éxito radica en la combinación de compromisos jurídicamente vinculantes y una cooperación regional flexible, que permite a los países armonizar sus políticas y, al mismo tiempo, adaptarlas a sus prioridades nacionales.
«La Convención ha demostrado que la acción colectiva es posible cuando los países se comprometen a través de la ciencia, el derecho y las alianzas», afirma Christopher Corbin, coordinador de la Secretaría de la Convención de Cartagena. «Ha evolucionado desde la respuesta a los derrames de petróleo hasta abordar la contaminación por plásticos, las aguas residuales sin tratar y los impactos del cambio climático, garantizando al mismo tiempo la apropiación local y la coherencia regional».
La Convención ofrece un modelo para el programa propuesto por el Decenio de las Naciones Unidas de los Océanos en materia de contaminación oceánica, demostrando el valor de la gobernanza participativa, combinando marcos jurídicos con orientación científica y fomentando alianzas intersectoriales.
En virtud del Convenio, los gobiernos del Caribe han podido coordinar sus esfuerzos entre diversos ministerios, incluidos los de medio ambiente, agricultura, pesca, turismo y salud, rompiendo así las barreras tradicionales que antes obstaculizaban la gestión eficaz de los océanos.
En combinación con plataformas regionales para compartir datos y foros de intercambio de conocimientos, la tecnología está transformando los datos ambientales brutos en información útil que fortalece la capacidad nacional y regional para proteger el Mar Caribe. La teledetección y las imágenes satelitales han permitido a gobiernos e investigadores rastrear la acumulación de plástico e identificar focos de contaminación en tiempo real. Estas herramientas respaldan la toma de decisiones estratégicas, como la ubicación de infraestructuras para el tratamiento de aguas residuales, la priorización de las limpiezas costeras o el momento oportuno para emitir alertas tempranas a los operadores pesqueros y turísticos.
Back to Blue, una iniciativa de Economist Impact y The Nippon Foundation, ha colaborado con expertos de la ciencia, la industria, la política, las finanzas y la ONU para desarrollar soluciones que aborden la contaminación oceánica. Un océano global libre de los efectos nocivos de la contaminación: una hoja de ruta para la acción ofrece un marco para impulsar la acción colectiva.
En respuesta, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (UNESCO-COI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) proponen una alianza plurianual en el marco del Decenio de los Océanos de las Naciones Unidas (2021-2030). Su visión: consolidar una sólida base de evidencia, subsanar las deficiencias en los datos e impulsar acciones decisivas de los sectores público y privado para 2050.
Para alcanzar esta meta, los Estados miembros de la ONU deberán colaborar cada vez más estrechamente. El Convenio de Cartagena ofrece un modelo de cooperación que, de replicarse en otras regiones, podría impulsar el esfuerzo mundial para combatir la contaminación oceánica.
Para obtener más información: https://backtoblueinitiative.com/roadmap-for-action-ocean-free-of-pollution/
FUENTE Back to Blue