El rápido crecimiento de los autos eléctricos en Costa Rica está elevando la presión sobre el sistema eléctrico.
Como consecuencia, el país enfrenta el desafío de ampliar su infraestructura de carga y almacenamiento para sostener una transición que avanza más rápido que la capacidad instalada.
Este escenario se explica porque cada vez más actividades usan electricidad y porque hay más autos eléctricos en circulación.
Como resultado, aumenta la demanda de energía y surge la necesidad de preparar mejor la red para lo que viene.
Entre diciembre de 2020 y septiembre de 2024, la flota eléctrica aumentó 507%, lo que posiciona al país como referente regional, pero también evidencia la necesidad de acelerar la infraestructura para hacer sostenible ese avance.
A nivel global, la tendencia refuerza este reto. En 2024, los cargadores públicos superaron los 5 millones, tras sumar más de 1,3 millones en un año, mientras los sistemas ultrarrápidos crecieron más de 50%, reflejando una transformación acelerada en el consumo energético.
En Costa Rica, la Ley 9518 establece parámetros para el despliegue de centros de recarga, con distancias mínimas en carreteras nacionales y cantonales, y mantiene la promoción del transporte eléctrico como política pública, sin embargo, el desafío va más allá del cumplimiento regulatorio.
La presión sobre la red y la necesidad de garantizar continuidad operativa impulsan la incorporación de almacenamiento energético, lo que resulta clave para gestionar la demanda y ofrecer respaldo en momentos críticos.
Según la Agencia Internacional de Energía, en 2024 la capacidad global de baterías alcanzó 124 GW, mientras los costos de los proyectos cayeron cerca de un 40%.
Para Hugo Mejías, gerente comercial de BC Ingeniería, el foco debe centrarse en la capacidad del sistema.
“La conversación ya no puede centrarse solo en cuántos autos eléctricos circulan, sino en qué tan preparada está la infraestructura para sostener esa transición. Cargadores y almacenamiento no son un lujo, son parte de la nueva seguridad energética”, dijo.
El reto podría intensificarse, de hecho, la OCDE advirtió que la demanda eléctrica del país podría multiplicarse por cuatro hacia 2050, lo que aumenta la urgencia de expandir la red.
“Si no se expande la red de cargadores y no se integra almacenamiento, el crecimiento de la movilidad eléctrica podría avanzar más rápido que la capacidad del sistema”, concluyó Mejías.