BID respalda a Panamá para impulsar la eficiencia energética como respuesta al clima extremo

Ante un escenario de incremento constante en la demanda eléctrica impulsado por la digitalización y la necesidad de mitigar los impactos del clima extremo, Panamá puso en marcha su primera estrategia de formación de administradores en eficiencia energética.

La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, con el respaldo financiero y técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), inauguró el Diplomado de Formación de Administradores en Eficiencia Energética, que preparará a una primera generación de 23 técnicos del sector público para gestionar estratégicamente el consumo eléctrico de las instituciones estatales bajo estándares internacionales, optimizando cada kilovatio hora utilizado en las oficinas de gobierno.

La directora de electricidad de la Secretaría Nacional de Energía, Lisnely Valdés, detalló que los profesionales seleccionados para esta primera generación laboran en instituciones públicas que concentran, de forma combinada, el 40% del consumo energético de todo el aparato estatal.

Ante ello, subrayó que, al recaer sobre estos técnicos las decisiones de consumo de sus organizaciones, la aplicación de los nuevos conocimientos tiene la capacidad directa de contraer la facturación eléctrica del Gobierno, liberando fondos presupuestarios que actualmente se destinan al pago de energía para reorientarlos hacia áreas críticas como la salud y la educación.

Por su parte, el especialista líder regional de energía del BID, José Ramón Gómez, explicó que en economías en crecimiento la eficiencia energética debe consolidarse como la primera fuente de suministro por ser la respuesta más rentable e inmediata frente a la alta demanda.

El experto financiero argumentó que una mejor gestión del consumo corporativo no solo alivia la presión operativa sobre los nodos de transmisión eléctrica del país, sino que además fortalece la sostenibilidad fiscal y eleva la competitividad nacional al dotar al capital humano de herramientas para convertirse en agentes de cambio.

La iniciativa, que arrancó en mayo y se extenderá hasta octubre de 2026, abarca desde la auditoría y calidad del suministro hasta la evaluación económica de proyectos de energía renovable, y el decanato de la Facultad de Ingeniería prevé elevar este programa a nivel de maestría en el futuro mediano.

Esta capacitación técnica se alinea de manera estratégica con la coyuntura nacional, en momentos en que el país avanza en la confección de su Plan Energético Nacional 2026–2040, cuyo principal desafío es reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados sin frenar el dinamismo de la economía.

Los facilitadores del programa formativo recordaron que frente a los fenómenos climáticos que afectan el rendimiento de las fuentes de generación tradicionales, la optimización del consumo dentro de las oficinas e instalaciones del Estado deja de ser una opción operativa para transformarse en una condición de resiliencia económica indispensable para las finanzas públicas.