Impulsando la sostenibilidad empresarial en América Latina
"La sostenibilidad no es una moda, es una tendencia global que permite tener una mejor reputación, diferenciación y ventaja competitiva"
Lourdes Maritza Pérez
Con una destacada trayectoria en el desarrollo empresarial y la promoción de exportaciones, Lourdes Maritza Pérez comparte su visión sobre la transformación sostenible del tejido empresarial latinoamericano. Su experiencia abarca desde la consultoría internacional hasta la dirección de importantes instituciones como PROPANAMA, donde ha sido testigo y promotora de cambios significativos en la forma de hacer negocios en la región. En esta entrevista, analiza los desafíos y oportunidades que enfrentan las MIPYMES en su camino hacia la sostenibilidad, destacando la importancia de adaptar estrategias según el tamaño y capacidad de cada empresa.
Desde su vasta experiencia, ¿cómo evalúa el impacto de las prácticas sostenibles en el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas en América Latina?
Para las MIPYME que han logrado incorporar prácticas sostenibles, ha sido favorable y los ha ayudado a mejorar su imagen y competitividad en el mercado; sin embargo, la gran mayoría de las empresas, principalmente las micro y pequeñas, tienen poca capacidad para adoptar prácticas sostenibles y esto se debe a varios factores que van desde el desconocimiento de prácticas sencillas y de bajo costo que pueden incorporar, poca o ninguna información de las tendencias globales y la falta de recursos económicos para incorporar innovación. Esta realidad las pone en una posición frágil debido a que la tendencia a nivel global es que las grandes empresas y las empresas exportadoras de cualquier tamaño, se manejen con mayor transparencia y prácticas de sostenibilidad y al ser las MIPYME parte de su cadena de valor y no poder cumplir con las normas establecidas pierden su capacidad como proveedores, los que las puede llevar incluso a un cierre. Es importante recordar en este punto que de acuerdo con la CEPAL más del 99,0% del tejido empresarial en Latinoamérica son MIPYME's y son responsables de alrededor del 60% del empleo formal.
En su rol como promotora del emprendimiento y la innovación, ¿qué estrategias considera más efectivas para alinear la rentabilidad empresarial con la responsabilidad social?
Si bien hay estrategias generales que pueden adoptar todas las empresas, cuando hablamos de MIPYME, debemos ser más cuidadosos a fin de comenzar con estrategias más fáciles y con menos costos que puedan ir incorporando y creando así una cultura empresarial responsable, sostenible, con costos bajos y adecuadas para cada tipo de empresas. Una estrategia general importante es alinear los valores, el propósito de la empresa con prácticas de responsabilidad social y sostenibilidad y visibilizarlo. Implementar algunas prácticas específicas para el tipo de empresa; por ejemplo, para un restaurante pequeño, el aceite que utiliza para preparar las comidas tiene dos aspectos, el primero es proteger la salud de sus clientes por lo que no debe reutilizarlo tantas veces y utilizar un aceite de calidad (actúa con responsabilidad social) y segundo puede reciclarlo para otras empresas que le puedan dar otro uso (protege el ambiente). Otra forma es el trato justo a sus colaboradores. Lo que sí es importante es que exista un ecosistema que apoye a las empresas con información actualizada, capacitaciones que incluyan estos temas y recursos económicos para que puedan hacerlo.
Usted ha trabajado en múltiples iniciativas de promoción de exportaciones. ¿Qué resultados destacaría en términos de desarrollo económico y sostenibilidad en la región?
El hecho de que las empresas exportadoras cumplan con los estándares y requerimientos de los países que importan sus productos o servicios, se traduce en aportes a la sostenibilidad de sus países y de la región, ya que al obtener las certificaciones requeridas de acuerdo con el rubro de exportación y el país al que exportan se ven obligados a innovar y a desarrollar buenas prácticas en sus empresas, con sus colaboradores y eso se traslada a sus proveedores. Por ello es importante resaltar que las empresas exportadoras además de aportar a la economía y generar empleo, promueven la transferencia de innovación y tecnología.

Como experta en comercio internacional, ¿podría compartir su visión sobre cómo las inversiones internacionales han contribuido al desarrollo sostenible de Panamá?
Definitivamente Panamá es un país atractivo para los inversionistas internos y externos, debido a diferentes aspectos como son el aprovechamiento de la posición geográfica al desarrollar una plataforma logística de clase mundial que incluye el centro logístico, financiero y de servicios; estabilidad legal y política y una gran apertura para la IED, estabilidad en los regímenes de inversión. Para lograr una mayor contribución al desarrollo sostenible del país, es importante contar con una estrategia definida para identificar oportunidades de inversión y modelos comerciales que promuevan el desarrollo sostenible del país, lo que nos llevará a consolidarnos en la región como una economía diversificada, sostenible y competitiva y también aportará a mejorar nuestra balanza comercial a través de las exportaciones. Panamá es un país comprometido con el libre comercio y eso se sustenta con los 23 tratados de libre comercio que dan acceso a 59 países.
Considerando su enfoque en cadenas de valor, ¿cuáles han sido los mayores desafíos al integrar prácticas sostenibles en dichas cadenas, y cómo los ha enfrentado?
Uno de los principales desafíos en el desarrollo de las cadenas de valor es que no hay cultura y se tiene poco entendimiento del concepto en las empresas, lo que dificulta poder consensuar objetivos comunes y alinear una estrategia de negocios ordenada que priorice la gestión que cada empresa debe realizar en su interior, con miras al desarrollo de distintas estrategias de mitigación en todas las empresas que conforman la cadena y así lograr prácticas de sostenibilidad en la misma. En los diferentes proyectos en los que he participado se ha trabajo con capacitación para que se comprenda el concepto y sus beneficios, talleres que permiten que cada empresa identifique las buenas prácticas que debe implementar y la importancia de incorporar tecnologías avanzadas.
Desde una perspectiva personal, ¿qué valores la han guiado en su compromiso con el desarrollo empresarial sostenible y el empoderamiento de las comunidades?
Principalmente la firme convicción de que tenemos que hacer una transformación, un giro de 360 grados, hacia un futuro sostenible haciendo uso adecuado de los recursos del planeta y un compromiso real de comenzar con lo que yo puedo hacer para aportar a que esto sea una realidad. En segundo lugar, el hecho de que la sostenibilidad trae beneficios no sólo ambientales, sino también económicos, lo que se traspasa a la sociedad, a una mejor calidad de vida.
¿Qué mensaje daría a los líderes empresariales que buscan adoptar prácticas sostenibles en sus organizaciones, pero enfrentan resistencia al cambio?
Que la sostenibilidad no es una moda, es una tendencia global a través de la cual podrán tener una mejor reputación, una diferenciación y una ventaja competitiva que se convierte en mayores ventas, ya que los consumidores prefieren comprar productos sostenibles en empresas que mantienen una comunicación abierta y confiable sobre los esfuerzos de sostenibilidad.
La trayectoria de Lourdes Maritza Pérez ejemplifica el compromiso con la transformación sostenible del sector empresarial latinoamericano. Su visión integral, que combina el desarrollo económico con la responsabilidad social y ambiental, ofrece una hoja de ruta clara para las empresas que buscan adaptarse a las exigencias del mercado global. Sus aportes no solo han contribuido al fortalecimiento de las MIPYMES en la región, sino que también han sentado las bases para un futuro empresarial más sostenible y equitativo. Su mensaje final resume la esencia de su filosofía: la sostenibilidad no es una opción, sino una necesidad estratégica para la supervivencia y el éxito empresarial en el mundo contemporáneo.