Transformar el mapa turístico en una plataforma de inversión resiliente
“República Dominicana no compite solo como destino turístico, sino como plataforma de inversión capaz de convertir la proximidad geográfica en rentabilidad y previsibilidad operativa.”
Juan Manuel Martín de Oliva
Con más de tres décadas de trayectoria, Juan Manuel Martín de Oliva ha sido el arquitecto financiero detrás de la consolidación turística en la República Dominicana. Bajo su liderazgo en el Banco Popular Dominicano el mayor financiador histórico del sector, la entidad ha estructurado una cartera que supera los US$1,900 millones, impulsando la creación y renovación de 32,000 habitaciones. En un contexto global donde la incertidumbre geopolítica reconfigura las rutas aéreas, Martín de Oliva ha sabido capitalizar la estabilidad macroeconómica del país para atraer capital internacional, que hoy representa el 60% de su cartera. Como Presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo, su visión trasciende el sol y playa, apostando por el segmento MICE (reuniones, incentivos, congresos y exposiciones) y desarrollos de uso mixto que garantizan operatividad los 365 días del año. Su gestión es el reflejo de un liderazgo con propósito: aquel que transforma cada dólar invertido en empleo formal, sostenibilidad y un legado de valor social que fortalece la competitividad del destino para 2026.
¿Cómo está capitalizando República Dominicana esta ventaja estructural para atraer capitales que antes miraban hacia Europa o Asia?
Cuando el mundo se fragmenta, la distancia deja de ser solo geográfica y pasa a ser operativa, regulatoria y de riesgo. La República Dominicana está capitalizando esa realidad con tres ventajas estructurales muy claras: proximidad a los principales mercados emisores, especialmente Estados Unidos y Canadá; estabilidad macroeconómica y jurídica en la región; y una trayectoria probada como destino confiable para la inversión turística. Hoy vemos capital que antes miraba hacia Europa del Este o ciertas zonas de Asia, reorientándose hacia el Caribe, y en particular hacia nuestro país, no solo por rentabilidad, sino por previsibilidad y capacidad de ejecución. Y hay algo más que los números no siempre reflejan: la confianza que genera un país que ha demostrado, una y otra vez, que cumple. En este contexto, República Dominicana no compite solo como destino turístico, sino como plataforma de inversión resiliente.
Con una cartera turística que supera los US$1,900 millones en el Grupo Popular: ¿Qué indicadores de salud financiera y seguridad jurídica destaca el banco ante los inversores extranjeros para que el 60% de su cartera sea capital internacional?
El hecho de que aproximadamente el 60% de nuestra cartera turística esté respaldada por capital internacional no es casual. Los inversores valoran tres elementos clave: seguridad jurídica y respeto a la inversión extranjera; fortaleza del sistema financiero dominicano, con niveles de morosidad consistentemente bajos según indicadores del sistema; y el "track record" del país en desarrollo turístico sostenible y rentable. Desde el Banco Popular Dominicano complementamos esto con estructuras financieras sofisticadas, acompañamiento cercano y conocimiento profundo del sector, lo que genera confianza en todas las etapas del proyecto.
El Banco Popular ha impulsado la renovación de más de 32,000 habitaciones: ¿Hacia qué nuevos modelos de negocio está mutando el financiamiento hotelero en 2026? ¿Estamos pasando de la construcción de hoteles a la creación de ecosistemas de uso mixto?
Estamos viendo una transformación clara. El financiamiento ya no se concentra únicamente en activos hoteleros tradicionales, sino en modelos híbridos y ecosistemas de uso mixto: turismo más residencial, turismo más "wellness", turismo más "retail" y experiencias, y "branded residences" (residencias de marca). Esto responde a una lógica de diversificación de ingresos y maximización del valor del activo. En ese sentido, estamos evolucionando de construir hoteles a desarrollar destinos integrales donde el inversionista participa en múltiples capas de valor.
Como Presidente del Clúster Turístico de Santo Domingo: ¿Cuál es la estrategia financiera para que la Capital deje de ser solo una "puerta de entrada" y se consolide como un producto de inversión inmobiliaria y corporativa de alto rendimiento?
La ciudad de Santo Domingo tiene todo para dejar de ser solo puerta de entrada y convertirse en destino en sí mismo. Para esto, la estrategia desde el Clúster Turístico se apoya en tres pilares: gastronomía como eje de posicionamiento, desarrollo de infraestructura clave como el Centro de Convenciones, y la puesta en valor de la Ciudad Colonial. Desde el punto de vista financiero, esto implica estructurar proyectos urbanos con vocación turística y corporativa que generen flujo constante, revalorización inmobiliaria y atracción de inversión institucional. Pero más allá de la estrategia, hay un criterio claro: Santo Domingo no solo debe ser visitada, debe ser vivida… y también se debe generar la confianza para que se invierta en ella. Cuando logramos que alguien decida quedarse, invertir o desarrollar aquí, es cuando realmente el turismo cumple su propósito como motor de desarrollo y generador de empleos.
El segmento MICE y el turismo urbano operan 365 días al año: ¿Cómo está estructurando el banco los financiamientos para proyectos que buscan romper la estacionalidad y garantizar un flujo de caja constante para el inversor?
El gran reto es la estabilidad del flujo de caja. Para proyectos MICE (reuniones, incentivos, congresos y exposiciones) y turismo urbano, estructuramos financiamientos considerando ingresos diversificados (eventos, corporativo, ocio), contratos ancla o alianzas estratégicas, y modelos operativos menos estacionales. Además, incorporamos análisis de sensibilidad más exigentes y esquemas de repago alineados con la naturaleza del activo. El objetivo es claro: asesorar a nuestros clientes y convertir activos turísticos en vehículos de inversión con comportamiento predecible.
En la reciente ITB Berlín, el Popular se consolidó como socio estratégico global: ¿Qué tipo de proyectos están evaluando hoy (de los 17 en carpeta por US$2,300 millones) que marquen un antes y un después en la infraestructura inteligente del país?
De los proyectos en carpeta, estamos viendo iniciativas que marcarán un punto de inflexión en cuatro dimensiones: infraestructura inteligente y sostenible; desarrollos turísticos de gran escala con uso mixto; proyectos orientados a experiencias diferenciadas (bienestar, lujo, cultura); y el crecimiento de nuevos polos turísticos bajo criterios de planificación sostenible. Muchos de ellos integran tecnología, eficiencia energética y planificación territorial avanzada, lo que eleva el estándar del destino y su competitividad global.
Ante el aumento de costos de combustible y disrupciones aéreas que usted menciona: ¿Qué rol juega el financiamiento bancario en la modernización de la conectividad y la logística turística para mantener la competitividad del destino?
La conectividad es hoy un factor crítico. El financiamiento bancario juega un rol clave en la modernización de aeropuertos, mediante alianzas entre el sector público y privado, la expansión de rutas, la mejora de infraestructura logística y la eficiencia operativa del ecosistema turístico. En un entorno de costos crecientes y disrupciones, la capacidad de financiar soluciones que reduzcan la fricción en la movilidad es determinante para sostener la competitividad del país.
Usted gestiona la relación con el sector que genera miles de empleos: ¿Cómo se mide hoy el "retorno social" de una inversión turística? ¿Qué importancia tiene el cumplimiento de estándares ESG para que un proyecto sea bancable en 2026?
Hoy no basta con medir el retorno financiero. El “retorno social” se evalúa en función de la generación de empleo formal, los encadenamientos productivos locales, el impacto en comunidades y la sostenibilidad ambiental. Los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) ya no son opcionales; son un requisito para cualquier transacción o proyecto. En el Banco Popular Dominicano integramos cada vez más estos estándares en el análisis de riesgo, porque entendemos que los proyectos sostenibles son también financieramente más resilientes en el largo plazo, y entendemos como un deber indelegable el trabajar para preservarlos.
"Trade-off" de liderazgo: En un contexto de volatilidad global, ¿qué tipo de activos turísticos ha decidido el Banco Popular priorizar para proteger la calidad crediticia superior que reporta la Superintendencia de Bancos?
En un contexto global incierto, hemos priorizado activos que combinen una alta calidad operativa, ubicaciones consolidadas o con alto potencial probado, y modelos de negocio diversificados. Esto incluye hoteles de marcas internacionales, desarrollos mixtos y proyectos con fuerte respaldo institucional. La clave es proteger la calidad crediticia manteniendo exposición a activos que generen ingresos estables y sostenibles. Y, por supuesto, mantener relaciones de negocios con inversores que compartan nuestros mismos valores.
Tras más de tres décadas de relación con la industria: ¿Cuál es la visión de legado que impulsa desde su posición para que el turismo dominicano no solo crezca en volumen, sino en profundidad de valor para el inversor y la sociedad?
Después de más de tres décadas en el sector, mi visión es clara: el turismo dominicano no puede medirse solo en número de visitantes, sino en valor generado por visitante. El verdadero reto es evolucionar hacia un modelo que atraiga inversión de calidad, genere bienestar en las comunidades, fortalezca nuestra identidad cultural y sea sostenible en el tiempo. Siempre he creído que el turismo bien hecho crea oportunidades que trascienden generaciones. Lo he visto en proyectos, en comunidades y en familias que han crecido junto al desarrollo del sector. Mi compromiso, desde el Banco Popular y el Clúster Turístico, es contribuir a construir un turismo que no solo crezca, sino que trascienda. Porque al final, más que financiar proyectos, estamos ayudando a construir país de forma responsable e inclusiva. Y construir país, en esencia, es también construir futuro para las nuevas generaciones.
Factores clave
- Solidez Financiera: Cartera turística del Grupo Popular superior a los US$1,900 millones, con un 60% proveniente de capital extranjero.
- Expansión Estratégica: Evaluación de 17 nuevos proyectos por un valor total de US$2,300 millones, enfocados en infraestructura inteligente y nuevos polos.
- Evolución del Modelo: Transición de la hotelería tradicional hacia ecosistemas de uso mixto y modelos híbridos (residencial, wellness, corporativo).
- Mandato ESG: Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza son hoy requisitos indispensables para la bancabilidad y resiliencia de los activos.
La exposición de Juan Manuel Martín de Oliva revela que el liderazgo en el sector turístico dominicano ha dejado de ser meramente promocional para convertirse en un ejercicio de ingeniería financiera y estratégica. Su capacidad para conectar la estabilidad jurídica con la atracción de capital internacional demuestra que el país ha alcanzado la madurez necesaria para competir como una plataforma de inversión de clase mundial. Al integrar los criterios ESG no como una tendencia, sino como una métrica de riesgo y rentabilidad, el Banco Popular garantiza que el crecimiento del sector sea tan sólido como inclusivo. El legado de Martín de Oliva se cimenta en la visión de un turismo que no solo ocupa habitaciones, sino que desarrolla comunidades y blinda la economía nacional ante la volatilidad global.
El futuro del turismo dominicano no se cuenta en llegadas, sino en la profundidad del valor que deja en su territorio. Es, en esencia, la transformación definitiva del visitante en el socio estratégico del desarrollo nacional.