Un ascensor de vértigo para subir a uno de los rascacielos más altos de Nueva York

¿Miedo a las alturas? No siga leyendo. Nueva York sigue sumando nuevos rascacielos. Cuando parece que no cabe un alfiler más, aparece otro de esos edificios tan altos y esbeltos. El último es One Vanderbilt, junto a la mítica Central Station, y con ambición de dar también mucho de qué hablar.

Pero no es su altura de 77 pisos lo que más llama la atención, ni lo que ha costado construirlo (3.000 millones de dólares), sino el ascensor de vidrio que recorre su costado diseñado como atracción turística. El llamado Ascent transportará en volandas a los pasajeros hasta 369 metros por encima de la ciudad desde donde podrán contemplar la regia avenida Madison en todo su esplendor.

El Summit One Vanderbilt se va a convertir en la torre de oficinas más alta del Midtown neoyorquino. Y hay más. Para aquellos que quieran desafiar la gravedad, pero prefieran hacerlo sin movimiento, el rascacielos se ha sacado de la manga un truco más: "unas cajas de cielo de vidrio totalmente transparentes" que sobresalen del edificio y brindan a los visitantes la experiencia de verse colgados a 324 metros sobre Manhattan. Para superar el susto, una terraza al aire libre convertida en el "prado alpino urbano al aire libre más alto del mundo" proporcionará una panorámica más moderada.

Está previsto que todas las atracciones abran al público a finales de octubre. Más a ras del suelo, concretamente en el segundo piso, el One Vanderbilt ha fichado al chef francés Daniel Boulud, con todo un imperio de restaurantes en el país. Le Pavilion, que acaba de abrir formalmente, es un lugar donde tomar las mejores verduras y pescados.

El Ascent se une a las últimas aventuras casi áreas que se pueden vivir en Nueva York, como Edge, en 30 Hudson Yards, que se inauguró justo cuando estalló la pandemia el año pasado. También ha renovado su reclamo el mítico Empire State Building que estos días celebra su 90 cumpleaños.

Fuente

El Mundo