IV Edición REM: Recursos energéticos & mineros

Se contrajo en 4.9% el desembolso de créditos nuevos en octubre

La economía panameña comienza a mostrar signos de desaceleración en algunas actividades como la financiera, donde la demanda de créditos se vio afectada específicamente a mediados de octubre, cuando algunos bancos tuvieron que reducir sus horarios debido a los bloqueos de calle y protestas por la oposición al contrato minero.

El desembolso de nuevos créditos se contrajo en octubre en -4.9% en comparación con el mismo mes del año pasado, según revelan cifras dadas por la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP). En octubre las entidades financieras entregaron 1,979.3 millones de dólares en nuevos créditos. Mientras que en el mismo mes del año pasado este desembolso ascendió a 2,082 millones de dólares.

El regulador bancario admite que los sucesos de octubre podrían haber tenido una influencia significativa en este desempeño, afectando particularmente la colocación de créditos nuevos ante las restricciones de movilidad que incidieron en un acceso reducido a los servicios bancarios.

“En este contexto, se espera que las instituciones financieras intensifiquen su enfoque en la gestión y el monitoreo de los riesgos crediticios, con el propósito de salvaguardar la calidad de sus carteras de crédito”, señala el regulador bancario, que a su vez indica que hay una reducción en la expansión del crecimiento del crédito.

La cartera de crédito de la banca comercial doméstica mostró un crecimiento de 3.2% en su comparación interanual, alcanzando un saldo total de 60 mil 570.3 millones de dólares. “Aunque la comparación interanual muestra un incremento en el otorgamiento de crédito, los datos más recientes muestran una tendencia hacia la desaceleración en el desempeño del portafolio”, indicó la SBP.

Por otra parte el informe de Actividad Bancaria indica que el crédito otorgado a los hogares fue del de mayor dinamismo en octubre.

En específico el regulador detalla que la cartera de créditos para consumo personal experimentó un incremento del 3.5% en comparación con octubre de 2022 para totalizar un saldo de 13,533.4 millones de dólares, mientras que el crédito hipotecario residencial presentó un crecimiento también interanual del 6.1%.

“Si bien este crecimiento hasta la fecha se ha visto respaldado por la mejora del desempeño del mercado laboral y la actividad económica, una eventual desaceleración tendría un efecto adverso en el rendimiento de dichas carteras, lo cual sugiere un mayor monitoreo, intentando anticipar y mitigar posibles riesgos en la gestión de créditos”, advierte la Superintendencia de Bancos.

En el segmento corporativo la actividad bancaria reflejó un menor flujo de créditos para el sector ganadero cuyo saldo se redujo 0.4% para un saldo total de 1,317 millones de dólares y en el segmento de actividad financiera y de seguros donde el saldo de la cartera de créditos disminuyó 3.4% para totalizar 1,698.2 millones de dólares.

Los créditos para la industria crecieron 2.9% en saldo, para totalizar 3,491.6 millones de dólares y los del sector comercio 2.7% para cerrar en octubre con un saldo de 12,266.8 millones de dólares. Igualmente los créditos hipotecarios subieron 4.1% y se ubican en 20,453 millones de dólares (tanto residenciales como comerciales).

La morosidad de la cartera de créditos se ubicó en octubre en 4.2%, del cual el 1.7% está representado por créditos cuyos atrasos son más de 30 días, mientras que los créditos con atrasos a más de 90 días representan 2.5%. “Este comportamiento refleja un mayor porcentaje de atrasos, si lo comparamos con los períodos previos a pandemia”, indica el informe de Actividad Bancaria.

El regulador aclara que aunque bancos en operación cumplen con los requerimientos regulatorios y, a nivel agregado, cuentan con suficiente capital y liquidez, debido al contexto actual del país, existe una necesidad de asumir un enfoque más cauteloso del proceso de supervisión.

Indica la Superintendencia que continuará monitoreando y evaluando proactivamente los riesgos y desafíos específicos de la coyuntura actual. “Este enfoque se orienta a mitigar posibles impactos negativos y gestionar de manera efectiva la estabilidad financiera y la solidez del sistema bancario en el país. Con estas medidas, la SBP busca gestionar y promover la resiliencia del sistema bancario, no solo ante los desafíos actuales, sino también frente a los potenciales escenarios futuros”.