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Ecuador y EE. UU. avanzan por una ruta de mayor comercio, desarrollo, cooperación y democracia

La ministra García adelantó un encuentro productivo con la Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), Katherine Tai, durante el cual hablaron de la relación comercial bilateral. En este encuentro se resolvió que el Consejo de Comercio e Inversión Ecuador-EE. UU. (TIC, por sus siglas en inglés) se reunirá en Quito durante el primer semestre del próximo año, con el objetivo de fortalecer y profundizar la relación económica y comercial entre ambas naciones.

La concreción de este encuentro evidencia el interés mutuo de mayor cooperación, comercio y desarrollo. El Consejo de Comercio e Inversiones fue establecido en 1990 y actualizado en 2021 con el Protocolo sobre Reglas Comerciales y Transparencia. El acuerdo incluye disposiciones de alto nivel sobre Administración de Aduanas y Facilitación del Comercio, Buenas Prácticas Regulatorias, Anticorrupción y Cooperación entre pequeñas y medianas empresas.

En la cita con el secretario de Estado, Antony Blinken, se analizó los avances de las iniciativas hemisféricas de integración, como la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica, y la amplia agenda que adelantan los dos países. Ecuador solicitó la inclusión del sector de pesca artesanal en los esquemas de cooperación para incrementar su seguridad.

La secretaria de Estado además se reunió con los miembros y representantes de la Cámara de Comercio de EE. UU., la Coalición Empresarial Estados Unidos-Ecuador, el Atlantic Council y con integrantes del Comité de Asuntos Internacionales y del Comité de Medios y Arbitrios del Congreso de los Estados Unidos.

En estos conclaves recabó el respaldo para la aprobación del proyecto de Ley de Innovación y Desarrollo para el Ecuador (IDEA), la cual proporcionaría preferencias arancelarias a más del 90 % de la oferta exportable que enfrentan un arancel en el mercado estadounidense, especialmente para productos como brócoli, flores, atún, frutas y vegetales. Este impulso positivo repercutirá en la generación de empleo, especialmente en cadenas de valor que engloban a una considerable proporción de mano de obra femenina y de población de zonas rurales, lo cual fomentará la reducción de tasas de migración.