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Afroestadounidenses incluidos en el museo que cuenta la historia migratoria de NY

Desde los irlandeses que huyeron de la gran hambruna del siglo XIX en su país hasta los sobrevivientes del Holocausto, el Museo Tenement conserva la memoria de los inmigrantes que dieron forma a la ciudad de New York. Ahora, también contará la vida de una familia afroestadounidense, para que la historia sea “más honesta”.

Es un departamento estrecho de dos ambientes, con pisos rústicos y muebles de madera, impecablemente ordenado, por donde ingresan los visitantes. La ropa está tendida en la cocina, dos camas ocupan la otra habitación. Sobre la repisa de la chimenea, un retrato de Abraham Lincoln, 16º presidente de Estados Unidos y artífice de la abolición de la esclavitud en 1865.

Bienvenidos a la reconstrucción del espacio de Joseph y Rachel Moore, una pareja negra que se alojó aquí, sin agua corriente, junto con otros tres residentes: Jane, cuñada del primer matrimonio de Rachel, Rose, una inmigrante irlandesa, y su hijo mestizo Louis, de 14 años, contó Kathryn Lloyd, quien dirige una visita piloto, antes del lanzamiento oficial de la muestra después de Navidad.

Joseph trabajaba como camarero o cochero, según la temporada, Raquel era sirvienta de familias adineradas.

“Llegaron a New York bastante jóvenes y vivieron en Manhattan durante una de las décadas más tumultuosas de la historia del país, durante la Guerra Civil (1861-1865) (…) y mientras los estadounidenses negros conseguían derechos por primera vez”, destacó Lloyd, vicepresidenta de programas del museo.

Acusado de “reescribir la historia”
Su historia enriquece la oferta del Museo Tenement, donde 200.000 visitantes al año se sumergen en algunos de los destinos de millones de inmigrantes que se asentaron en New York en los siglos XIX y XX. Una misión que resuena mientras la megaciudad lucha por acomodar urgentemente a más de 100.000 nuevos inmigrantes que llegaron durante el año pasado desde América Latina.

El museo tiene una particularidad: todos, desde los Schneider, propietarios alemanes de una cervecería entre 1860 y 1880, hasta los Baldizzi, inmigrantes italianos que vivieron la Gran Depresión de los años 1930, vivieron realmente en el 97 o 103 de Orchard Street, los dos edificios de ladrillo ubicados en el barrio Lower East Side, donde se han recreado sus apartamentos.

Todos, menos Joseph y Rachel Moore, que vivían en un edificio similar en el distrito de SoHo, a 20 minutos a pie, donde se estableció la comunidad afroestradounidense, con sus propias parroquias y periódicos.

En los registros de la ciudad, Joseph Moore aparece con la mención “col’d”, lo que refiere a “de color”, justo al lado de otro Joseph Moore, también camarero pero irlandés, cuya historia de llegada para escapar de una gran hambruna es otra de las incluidas en la muestra “Vivienda”.

Cuando se anunció el proyecto, el Tenement fue acusado de “reescribir la historia” en un artículo del periódico conservador New York Post, porque los Moore de raza negra, nacidos en Estados Unidos, no habían vivido en la calle Orchard Street.

“Identidad estadounidense”
Pero después de la visita, Vanessa Willoughby, de 28 años, una residente de Harlem que trabaja en finanzas, declaró estar “encantada” de que “una familia negra” fuera incluida “en la descripción de las clases trabajadoras de New York de finales del siglo XIX”. El museo también organiza visitas guiadas por el barrio, incluida una sobre espacios de afroestadounidenses.

Para Lloyd, contar la historia de los Moore es “crucial” para comprender qué impulsó a las familias a mudarse “dentro de Estados Unidos” y comprender mejor la “identidad estadounidense”.

Rachel Moore, “la primera generación de su familia que nació libre” y no esclava como sus antepasados, llegó a New York en 1847 desde un rincón rural de la región; Joseph llegó diez años después desde el vecino estado de New Jersey, donde la esclavitud todavía no había sido abolida, a diferencia de Nueva York. El riesgo de ser capturado para la venta puede haber influido en su decisión, supone el museo.

Pero en julio de 1863 estallaron las revueltas del reclutamiento, revueltas contra el alistamiento en el ejército durante la Guerra Civil que se convirtieron en pogromos racistas contra los estadounidenses en Nueva York. La violencia dejó al menos 120 muertos y obligó al 20% de los afroestadounidenses a abandonar la ciudad.

El museo perdió la pista de Rachel a partir de 1870 y encontró a Joseph en New Jersey, donde volvió a vivir años después. Su apartamento se describe en un artículo de prensa de la época, junto con el retrato de Abraham Lincoln.