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Contraloría de Nueva York subraya los beneficios económicos que trae la inmigración

Un informe oficial del Contralor de la ciudad de Nueva York que se ha conocido hoy destaca los beneficios que aporta la inmigración a las finanzas municipales y aboga por que la ciudad les costee los gastos legales asociados con una eventual regularización.

El contralor Brad Lander -que supervisa el buen uso de las finanzas de la ciudad- emitió su informe el pasado lunes, que se titula "Beneficios económicos de los servicios legales para inmigrantes", y sostiene que proporcionar asesoría legal gratuita a los inmigrantes podría ayudar a regularizar a 53.000 personas.

Esos nuevos neoyorquinos aportarían a su vez un beneficio neto de 8.400 millones de dólares a lo largo de treinta años, cifra resultante de sumar los impuestos locales, estatales y federales que ellos pagarían, menos los servicios que obtienen a cambio.

"El acceso a permisos de trabajo lleva a mejores salarios" -razona el contralor-, y de ahí se deriva un mayor pago de impuestos y un mayor consumo personal.

"Ganar estatus legal abre la puerta a que más inmigrantes abran cuentas bancarias, compren casas y abran negocios, lo que hace crecer la economía", explica en una impecable lógica sobre los fundamentos de la economía capitalista.

Por el contrario, la deportación de inmigrantes -por la que abogan los políticos republicanos en este año electoral- acarrea "tremendos costes humanos" y también económicos en forma de niños sin padres que ingresan en los cuidados públicos, enfermedades mentales que requieren atención y secuelas en el desarrollo escolar, refiere el contralor.

De hecho -precisa su informe- una deportación a gran escala de indocumentados haría perder a la ciudad de Nueva York 40.000 millones en su PIB en el plazo de 10 años, y el PIB nacional retrocedería un 1,4 %, asegura.

Nueva York ha recibido en casi dos años más de 180.000 inmigrantes de todo el mundo -sobre todo de Venezuela y Centroamérica-, y el presupuesto que la ciudad dedica a asistirlos va a suponer a fines de 2025 una carga de 10.600 millones, según ha advertido en varias ocasiones el alcalde Eric Adams, aunque recientemente redujo esa cifra en un 10 %.

Sin embargo, el informe del contralor supone la primera vez que un organismo municipal subraya los beneficios y no los gastos de la inmigración para las finanzas de la ciudad.