IV Edición REM: Recursos energéticos & mineros

Nueva York cancela de forma indefinida polémico peaje para aliviar el tráfico en Manhattan

"Tras considerarlo detenidamente, he tomado la difícil decisión de no implantar el sistema de tarificación previsto para combatir la congestión (del tráfico) porque podría tener demasiadas consecuencias imprevistas", afirmó Hochul, quien ya ha ordenado a la Autoridad Metropolitana del Transporte de Nueva York (MTA) que lo suspenda de forma indefinida.
El plan -conocido como 'peaje de congestión- pretendía dar un respiro al intenso tráfico dentro de la archiconocida isla de Manhattan y, tras haberse debatido durante décadas, debía comenzar a funcionar este 30 de junio con un precio de hasta 15 dólares.

Aquellos conductores que quisieran acceder desde las afueras a la parte austral de la isla, concretamente desde la calle número 60 hacia el sur, debían pagar este importe en cada ocasión que accedieran a Manhattan.

La decisión, que llega después de arduas críticas contra los demócratas por el nuevo tributo, se produce también tras constatar los "efectos persistentes de la pandemia de coronavirus en clases trabajadoras" de la ciudad de Nueva York que deben desplazarse diariamente a Manhattan por sus empleos, aseguró la gobernadora en el video donde hacía pública la medida.

El plan relativo al 'peaje de congestión' fue testado en 2019 por funcionarios estatales, considerado como una importante fuente de recaudación para la MTA y como una forma de reducir las emisiones de carbono y el tráfico en la ciudad.

Sin embargo, Nueva York busca también restaurar sus niveles de trabajo presencial y turismo perdidos con la covid-19 y, de acuerdo a Hochul, nuevos peajes podrían "obstaculizar esta recuperación".

"Las circunstancias han cambiado y debemos responder a los hechos sobre el terreno y no a la retórica de hace cinco años", sostuvo hoy la gobernadora.

Este cambio de rumbo inquieta ahora a la política local neoyorquina, que se pregunta cómo recuperará la MTA los 1.000 millones de dólares presupuestados para ingresar gracias al 'peaje de compensación', y que parcialmente se iban a destinar a mejoras del transporte público, así como a activistas medioambientales que consideraban la medida como un gran avance.