Infraestructura para los nuevos polos turísticos, las oportunidades de las APP

Las alianzas público- privadas serán clave para la construcción de nuevos proyectos de infraestructura, que potencien el desarrollo sostenible en los nuevos polos turísticos de la república dominicana.

Con la reciente promulgación de la Ley nº 47-20 de Alianzas Público-Privadas (APP), y la firma del reglamento el pasado primero de septiembre, se abren una serie de oportunidades para que el sector privado pueda identificar, desarrollar y ejecutar proyectos de infraestructura, que son vitales para el desarrollo sostenible de los nuevos polos turísticos y sus comunidades aledañas en República Dominicana.

Los beneficios potenciales para el sector turístico y el país son enormes, desde la creación de la infraestructura que asegure el abastecimiento de los servicios básicos, y por ende permita también mejorar la calidad de vida de la población local y los usuarios, hasta crear productos financieros para que los Fondos de Pensiones puedan invertir en proyectos de desarrollo en el país. Las APP realmente tienen el potencial de crear un círculo virtuoso para impulsar el crecimiento y desarrollo de nuestro país, pues en estos tiempos de tanta incertidumbre y donde los recursos del estado se ven comprometidos con el sector salud y para con los más necesitados, las APP llegan en un momento crucial para involucrar al sector privado en las grandes inversiones de infraestructura que garantizarán el futuro del sector turístico, motor del desarrollo nacional.

En el libro “The Prosperity Paradox, How Innovation can lift nations out of Poverty” (“La paradoja de la prosperidad, como la innovación puede levantar a las naciones de la pobreza”), el Profesor Clayton M. Christensen habla de la diferencia del impacto causado en el desarrollo de los países a partir de la estrategia de “empujar” y “halar” recursos. En este sentido manifiesta en su obra que, independientemente de que a muchos países le han “empujado” trillones de dólares en recursos, estos siguen siendo pobres; sin embargo, explica como otros han podido desarrollarse y prosperar a través de como las innovaciones (que en este caso serían los nuevos polos turísticos) “halan” los recursos necesarios que la sociedad en general necesita (tales como infraestructura), y como estas se puedan mantener en el tiempo porque las propias innovaciones pagan por ellas.

Para que la innovación pague por la infraestructura, tiene que existir un mercado que las consuma, por lo tanto, el sector turístico (y específicamente los nuevos polos turísticos, como Miches) tiene un gran potencial de convertirse en el catalizador del bienestar social e impulsor del desarrollo y crecimiento económico de las comunidades que los rodean, así como por supuesto, del país. Estos nuevos polos turísticos demandan, pagan y mantienen la nueva infraestructura, como es el caso de carreteras, hospitales, escuelas y agua potable, luego se benefician las comunidades y el país en general. Es un ganar-ganar para todos los involucrados.

Así mismo, los nuevos proyectos se puedan financiar mediante la estructuración de Fideicomisos de Oferta Pública que emitan valores, y que los mismos puedan ser adquiridos por inversionistas institucionales, incluyendo las Administradores de Fondos de Pensiones, lo que permitiría una extraordinaria apertura para que todos los dominicanos puedan invertir en proyectos de desarrollo que generaran valor y riqueza para el país. Hasta ahora, y en la mayoría de las oportunidades, lo que suele ocurrir es que llega un empresario que hace lo mínimo requerido para que su proyecto cuente con la infraestructura necesaria para dar servicio, pues la gran mayoría de los inversionistas y marcas hoteleras no pueden incluir el costo de estas grandes infraestructuras en sus proyectos, y, por ende, esperan que el Estado sea quien las construya.

Ahora bien, con los recursos limitados, muchas veces esa infraestructura requerida para que el inversionista pueda construir su proyecto no resulta una prioridad para el Estado, dando paso así, al interminable “juego” de que viene primero, si el huevo o la gallina. Ahora llego la oportunidad para que el sector privado promueva la inversión en infraestructura, y que la misma se pueda planificar a largo plazo, que tome en consideración los aspectos medioambientales, sociales, económicos y políticos que garanticen un desarrollo sostenible de los nuevos polos turísticos y sus comunidades aledañas.

Los beneficios potenciales para el sector turístico y el país son enormes, desde la creación de la infraestructura que asegure el abastecimiento de los servicios básicos.

 

Hoy está en las manos de los empresarios dominicanos con visión, preparación, creatividad y determinación, crear la infraestructura en la que se puedan “sostener” las decenas de miles de habitaciones hoteleras que faltan por construir en nuestro país.

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