El mundo necesita la protección de lugares ricos en biodiversidad para su conservación y el turismo debe ir en esa misma línea

Javier García es un publicista de profesión y un innovador social de corazón, nos lleva a un viaje a través de su trayectoria profesional y personal, revelando cómo encontró su verdadero propósito en la protección del medio ambiente y el impulso del desarrollo sostenible en su querida isla de Chiloé.

Egresado de la Universidad del Pacífico como publicista, Javier nos cuenta cómo su pasión por la creatividad lo llevó a montar su propia agencia después de trabajar en varias agencias y estudios digitales. Sin embargo, fue su conexión con Chiloé y su amor por este lugar amenazado lo que finalmente lo llevó a fundar ÜÑÜ, un proyecto centrado en trabajar con artesanos locales para promover la producción y el consumo responsables. Este proyecto, lejos de ser una ambición desmedida, nació del corazón y se convirtió en un faro de esperanza para la comunidad.

Como padre de tres hijos, Javier nos habla sobre la influencia de su enfoque en la sostenibilidad en la educación y los valores que inculca en su familia. Nos dice que sus hijos son una parte integral de su propósito, y que la sostenibilidad no es simplemente una moda, sino una urgente necesidad que todos debemos abordar. A través de sus palabras, podemos sentir su dedicación hacia un mundo donde el bien común y la colaboración entre el humano y la naturaleza son fundamentales.

En el mundo empresarial, ÜÑÜ se destaca por su enfoque en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). García nos comparte cómo implementa estos objetivos en su trabajo, desde la promoción de empleo decente y crecimiento económico hasta la acción por el clima.

Los logros de García no han pasado desapercibidos, ha sido honrado con dos prestigiosos premios nacionales en Medio Ambiente y Desarrollo Social. Con estos reconocimientos, él considera que  validan su trabajo y lo motivan a seguir adelante en su misión. Más importante aún, lo inspiran a creer que las acciones locales pueden tener un impacto global significativo.

También exploramos el papel fundamental del turismo sostenible en la economía de Chiloé y en la conservación de su riqueza ecosistémica. García nos advierte que el turismo debe ser sostenible, ya que el mundo necesita desesperadamente proteger lugares ricos en biodiversidad para la conservación. Chiloé, con su inigualable belleza natural, se encuentra en la vanguardia de esta convergencia entre turismo y sostenibilidad.

Queda claro que García es mucho más que un innovador social; es un visionario que cree firmemente en un futuro donde la naturaleza y las personas coexisten en armonía. Su dedicación incansable a la sostenibilidad no solo está cambiando Chiloé, sino que también está dejando una huella duradera en el mundo. Su historia es un recordatorio inspirador de que cada uno de nosotros puede marcar la diferencia, incluso en los rincones más remotos de nuestro planeta.

Cuéntenos un poco más sobre su trayectoria como publicista y su evolución hacia convertirse en un Innovador Social. ¿Qué experiencias lo llevaron por este camino?
Egresé de la Universidad del Pacifico, como Publicista, con mención en creatividad. La verdad es que siempre fui del lado creativo del marketing, hasta que monté mi propia agencia. En Padre_, estuve 7 años, asociado con un estudio digital en Buenos Aires. Luego de emprender, volví a la realidad del mercado y me enrolé en varias agencias y productoras de eventos casi por 25 años.

Todo ese camino de largos años, me preparó finalmente para lo que hago hoy. Toda esa experiencia de lo bueno y lo malo, finalmente me ayudó a tomar la decisión de dejar de hacer lo que hacía y empezar a hacer lo que me apasionaba. Sin saber bien, donde iba a terminar, pero con una determinación ciega de ir hacia adelante. Y encontré el propósito de mi vida en esa especie de “iluminación”. Y cree UÑU, un proyecto sin mucha ambición, pero lindo de corazón, junto a artesanos de Chiloé. Lugar donde mis padres, hacía unos meses atrás, había construido una casa. 

Fue clave encontrar un territorio, un lugar, el cual me enamoré y donde podría eventualmente, empezar a generar un impacto positivo. Asi que yo creo que se dio una triada fundamental para mí; mi capacidad como publicista, mi propósito y el amor por un lugar hermoso pero muy amenazado. Sin darme cuenta, empecé a caminar y a entender cómo se entrelazaba esta historia que para mí no tiene un límite. Hay tanto por hacer en sostenibilidad que siento que UÑU va a tener siempre un destino infinito.  

Como padre de tres hijos, ¿cómo ha influido su enfoque en la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial en la educación y valores que inculca en su familia? 
 Mis hijos son gran parte de este propósito, porque la sostenibilidad no es una moda, ni una tendencia, sino urgente necesidad de entender, desde la tierra, cómo debemos ser para regenerar nuestro propio hábitat. Es darse cuenta y luego, hacer algo al respecto. Nosotros, digo, la gente de mi generación ya está tarde. Y son los que vienen, los llamados a “agarrar esta papa caliente”, que les estamos pasando respecto a la crisis climática. 

No quiero ser parte de eso, al contrario, quiero ser parte de la solución y quiero que mis hijos también lo sean. Y se genere un cambio de paradigma, de era, donde el humano y la naturaleza trabajan de manera colaborativa, un mundo más virtuoso, más generoso, más despierto, donde el bien común sea la ruta de navegación. 

Además, cada año que plantamos en Chiloé, ellos me acompañan y me siento la persona más feliz del mundo cuando los veo rodeados de gente que quieren plantar y ayudar y formar parte del trabajo que hacemos. 

 Fundador de UÑU y comprometido con el medio ambiente, ¿puede compartir algunas experiencias o proyectos destacados en los que haya implementado los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en su trabajo? 
Varios objetivos de desarrollo sostenible “inspiran” lo que hacemos en UÑU. Por un lado, queremos trabajo decente y crecimiento económico para la comunidad de artesanos con la que trabajamos. “Producción y consumo responsable” mediante nuestro marketplace (www.unudelaisla.cl) donde vendemos productos hechos a mano, sin herramientas industriales y donde destinamos un porcentaje de la utilidad a reforestar en la misma isla de Chiloé. 

También “acción por el clima”, donde cada año hacemos un proceso de restauración de bosque nativo junto a la comunidad y varias empresas. Y por supuesto, el más importante a mi juicio, “Alianzas para lograr objetivos”, donde entran las municipalidades, las empresas, fundaciones, personas, familias y niños, todos con un propósito en común. 

Ha sido reconocido con dos premios nacionales, uno en Medio Ambiente y otro en Desarrollo Social. ¿Qué significan estos premios para usted y cómo han impulsado su trabajo en pro de la sostenibilidad y el cambio climático? 
Han sido dos reconocimientos muy importantes en lo personal, porque hacen tangible el trabajo hecho. Y me confirman que el camino por donde vamos es el camino correcto y que debemos seguir y seguir.

 En la próxima edición de Factor de Éxito se explora la convergencia entre turismo y sostenibilidad. ¿Cómo ve el turismo sostenible como estrategia clave para el éxito y la competitividad de las empresas en el siglo XXI? 
El turismo, debe ser sostenible, no hay otra, sino, se nos acaba el cuento. El mundo necesita urgentemente la protección de lugares ricos en biodiversidad para conservación. El turismo debe ir en esa misma línea. Todos los negocios en general deben tener esa mirada innovadora de incorporar a la naturaleza como parte estructural de las empresas. 

Debemos cuidar lo que tenemos y generar valor a partir de ello. Las comunidades, los atractivos naturales, la flora y fauna endémica, la cultura, etc, son parte del legado que hemos recibido y debemos respetarlo y aprender de esa sabiduría que hemos ido perdiendo. 

La última Cop en Canadá, acordó proteger y conservar un 30% de los ecosistemas ricos del planeta, tanto terrestres, como marítimos. Eso también nos habla de la importancia a nivel global del cuidado y respeto que debemos tener por los lugares que visitamos. 

En el caso de Chiloé, gran parte de su potencial está en su riqueza ecosistémica, lagos, lagunas, ríos, mar, bosque, turberas, humedales, flora y fauna. Si perdemos el cuidado en el medioambiente, perderemos capacidad turística, lo que implica menores ingresos para sus habitantes. 

 Dado su compromiso con el medio ambiente y las comunidades en Chiloé, ¿cómo ve la relación entre la sostenibilidad y el desarrollo económico en esta región? 
Chiloé está lejos de Santiago, la capital, pero no sólo lejos en distancia, sino también, en la adopción de cambios, presupuesto, modernidad, innovación, etc.  La sostenibilidad está recién en proceso de llegada, de manera muy temprana, pero real. 

El hecho de ser isla hace que todo sea más complejo aún. Sin embargo, veo esfuerzos que impulsan el tránsito hacia ella. Más que nada en emprendedores, o en algunas comunas y en la gente que se ha trasladado a vivir a la isla. Aún queda mucho trabajo en educar a los habitantes chilotes y en regular la operación de grandes industrias como la del Salmón y la Mitilicultura. Esta realidad presenta grandes oportunidades puesto que hay mucho por hacer y mucho por innovar.  

 En esta edición hablamos sobre el lema del sector turístico: "Turismo e Inversiones Verdes", ¿qué oportunidades ve en esta orientación hacia la sostenibilidad y cómo puede influir en la economía mundial y la calidad de vida de las personas? 

Tengo la loca idea de pensar que en unos años más, la biodiversidad también va a ser parte del mercado. Que los terrenos van a costar más debido a su riqueza ecosistémica. En simple, tengo el delirio de pensar que donde hay un gran coigue (árbol nativo) no puede hacerse un camino. Y que el camino debe ir por otro lado, que dañe lo menos posible el habitat, aunque salga dos veces más caro. Hoy el mundo está al revés en ese sentido, y viene así desde hace muchos años. 

La protección y conservación efectiva de lugares de alto valor ecosistémico presenta una importancia vital para el ser humano y la calidad de vida. Los mercados y los modelos económicos deben incorporar este cambio para entrar en un modelo más circular, donde tanto la naturaleza, como las personas están al centro, junto a la búsqueda de la rentabilidad económica.  

Como ganador del premio nacional de desarrollo social en la categoría "cambio climático", ¿puede compartir algunas iniciativas o proyectos que estén contribuyendo significativamente a abordar este desafío en Chiloé? 
El año 2018 fue nuestra primera jornada de plantación, fueron nuestros primeros 500 árboles. Este año 2023, plantamos 10.000 árboles nativos, lo que habla de nuestro crecimiento. Además, el 2023 para nosotros es un hito, ya que dejamos de plantar en base a la densidad y nos metimos de lleno en la restauración ecológica. 

Todos estos años, nos han ido enseñando y ayudando a mejorar nuestros ciclos anuales. Trabajar con la naturaleza implica asumir las condiciones naturales que escapan de nuestro control. Sin embargo, cada año vamos teniendo un crecimiento en nuestras restauraciones y vamos acercándonos todo lo que podemos a la ciencia de tal manera de continuar con una base que nos vaya dando luces respecto a cómo ir progresando.

En relación con este premio, creo que nuestra mayor contribución tiene que ver con incorporar a la naturaleza como parte estratégica de las empresas con las que trabajamos. Meter a la naturaleza como parte de la cultura y llevarlo a la acción, es sin duda, lo que más nos gusta hacer. Porque hoy muchas empresas se ocupan de reducir sus huellas, lo que está muy bien, es decir, bajar al aporte de CO2 es un avance, pero ¿qué pasa con la naturaleza? 

Mencionó la plantación de árboles nativos como parte de la restauración ecológica en Chiloé, ¿Cómo ha sido la participación de la comunidad y los colaboradores en este esfuerzo? ¿Qué logros destacados puede compartir? 
Siempre hemos enfrentado nuestras plantaciones en colaboración. No hay otra manera de hacerlo, ya que los costos son bastante elevados al restaurar y los voluntarios y los aportes de empresas pasan a tener un rol fundamental. Creo, en lo personal, que uno de los temas más interesantes, es cómo las comunidades se van sumando a lo que hacemos y cómo van de esa manera, entendiendo el valor de lo que tienen y la relevancia de cuidarlo. 

Este año, particularmente, firmamos un acuerdo con la dirección de medioambiente de Ancud. Bajo este acuerdo, estamos elaborando un catrasto de comunidades que no tienen red de agua potable. 

En Chiloé no hay montañas, ni deshielos, por lo tanto el agua de lluvia es la única fuente de abastecimiento. En este tipo de comunidades, siempre hay una fuente de agua cerca que abastece a la comunidad, sin embargo, si no se cuida y conserva debidamente, la tendencia va a ser a la sequía, según indica la crisis climática. 

Si estas comunidades se quedan sin esas fuentes de agua, tendrán un stress hídrico tremendo. De ahí la importancia de este acuerdo, que dice que plantaremos árboles cerca de estas fuentes de agua lo que traerá como consecuencia, la captura y aprovechamiento del agua mediante las raíces de estos árboles.  

Como líder del Festival Pala en Mano y fundador del Laboratorio de Innovación y Sustentabilidad UÑU, ¿puede hablarnos más sobre estas iniciativas y cómo están contribuyendo a la promoción de la sostenibilidad en su región y más allá? 
Todo lo que hacemos en UÑU busca de alguna manera generar impactos positivos en lo económico, lo social y ambiental. El festival es una vitrina para juntar a la comunidad, llevar educación y contagiar a las empresas en torno a la acción climática. El Lab, (www.unulab.cl) busca generar compromisos a largo plazo con las empresas, para aportar a la generación de la biodiversidad, mediante la reproducción de árboles nativos y la restauración ecológica. 

Todas estas iniciativas a la larga, lo que buscan es poner a las empresas y las personas a trabajar en pro de recuperar la virtuosa y generosa biodiversidad de la isla de chiloé.
 
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