Mercado equitativo

Los productores de camarones de la costa de Georgia celebran los nuevos aranceles impuestos por la administración Trump a los camarones importados, considerándolos un salvavidas para una industria que lucha por sobrevivir frente a la competencia extranjera. Los aranceles, que van del 10% al 46%, afectan a países como Ecuador, Argentina y Vietnam, que juntos abastecen la mayoría del camarón consumido en EE. UU.

John Wallace, pescador de tercera generación y propietario de Anchored Shrimp Co. en Brunswick, destacó que estas medidas ofrecen una oportunidad para competir en igualdad de condiciones y proteger los negocios familiares. La Southern Shrimp Alliance, que representa a la industria en ocho estados, incluido Georgia, también respaldó los aranceles como una medida vital para preservar empleos estadounidenses.

La industria camaronera de EE. UU. ha perdido cerca del 50% de su valor de mercado desde 2021 debido a la caída de precios causada por la sobreoferta de camarón importado, frecuentemente producido con mano de obra barata y prácticas cuestionables como el uso de antibióticos prohibidos.

Wallace reconoció que los precios al consumidor podrían subir, pero subrayó que la competencia actual no es justa. Además, expresó preocupación por el impacto de la inflación en el sector, que ha elevado los costos mientras los precios del camarón han bajado drásticamente.

Los aranceles buscan frenar la ventaja de países como India y Ecuador, donde se han invertido miles de millones en acuicultura, impulsando un crecimiento masivo en sus exportaciones hacia EE. UU.