Crecimiento Urbano: viviendas sostenibles, viviendas saludables
 

Según el analisis de las tendecias y perpectivas demográficas mundiales realizado por la ONU, la poblacion mundial pasará de los 7,700 millones de personas del 2019 a 9,700 millones para el 2050. La ONU también establece que el desarrollo sostenible dependerá de que se gestione de manera correcta el crecimiento urbano. La arquitectura tiene el poder de dar forma a nuestro comportamiento, revitalizar las comunidades preservando la esencia y la intimidad de cada una de ellas, si diseñamos bien nuestros edificios tendremos mejores ciudades, de manera que proporcionen energía en lugar de consumirla, seremos más sostenibles.

Al hablar de viviendas sostenibles si nos remontamos a épocas anteriores, la arquitectura vernácula de nuestros antepasados, en cualquier lugar del mundo, es una arquitectura más sostenible: utiliza materiales de la zona, aprovecha el clima, correcta orientacion, entre otros.

Entendemos que promotores y desarrolladores tanto para viviendas económicas como de lujo, buscan la mayor rentabilidad económica pero esto no debe traducirse en edificaciones mediocres que no solo resultan anónimas para la ciudad, sino también, llevan malestar a quienes habitan estos espacios, ejercicio heredado de décadas anteriores donde ha primado la prisa por albergar de forma masiva familias en edificaciones residenciales dejando en el olvido la calidad de la arquitectura para priorizar el precio por metro cuadrado. Suelo comparar esta situacion con una piscina, si te enfocaras en cuántas personas pueden banarse al mismo tiempo, con solo medir la cantidad de galones de agua, sin importar la forma, la orientacion, la profundidad, el color, el tipo de revestimiento, la ubicación, el abastecimiento del agua, su mantenimiento, imagínense cómo sería.

La arquitectura sostenible es más duradera, eficiente y a la vez fomenta el cuidado del medio ambiente. Los retos básicos en el diseño son: espacio, luz, privacidad, aislamiento acústico, eficiencia energética. El diseño arquitectónico para que estas viviendas sean saludables debe tener un equilibrio entre la sostenibiliad y la vialiadad del proyecto, aspectos: urbanísticos, económicos, eficientes energéticamente, estéticos, etc.

El resultado positivo para los usuarios será adquirir viviendas sostenibles que por supuesto serán saludables mejorando su vida diaria, menos consumo energético, menos gastos de mantenimiento, alteran menos su entorno, son menos ruidosos, mejoran la convivencia del núcleo familiar y con los vecinos. 

A nivel de normativas gubernamenales debe incorporarse alguna que ayude a que los diseños cumplan con ciertos criterios específicos de salubridad y habitabilidad para viviendas unifamiliares o edifcios residenciales. Según Vitrubio, “todo edficio debe constar de tres cosas: “solidez, comodidad y belleza; circurstancias que le da la arquitectura por medio de la ordenación y las partes que lo componen, las que regla con aquella proporcion que piden el decoro y economía”. Y en cuanto a sostenibilidad, a la fecha no contamos a nivel oficial con incentivos reales para las construcciones sostenibles que lleven a que los ciudadanos consideren invertir en este tipo de proyectos y motivar a los desarrolladores a la construcción de casas y edificios sostenibles. Por ejemplo, exenciones fiscales, tasas de financiamiento preferenciales para los constructores y propietarios, reducción de impuestos, periodos cortos y tasas preferenciales en la de tramitación de permisos de proyectos, entre otros. Actualmente se recurre a aprovechar incentivos de distintas áreas como la Ley 57-07 de Incentivos a las Energías Renovables, Regímenes Especiales y la Resolución 376-05 que establece la tasa cero en la importación de luminarias de bajo consumo y la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales. Pero ya es tiempo de elaborar una propuesta legislativa que favorezca la construcción de edificios sostenibles.

Como arquitecta, entiendo que la arquitectura no es un elemento estético pasivo, sino un agente activo en la lucha contra la pandemia. Como planificadores, la arquitectura puede dar la respuesta para que generaciones actuales y futuras puedan sobrevivir a crisis similares, recuperar la confianza en nuestros espacios públicos, ofrecer calidad de vida en distancias cortas y revalorizar la calidad espacial y el buen diseño. Una vivienda sostenible es una vivienda saludable, que creará comunidades más integradas y felices, ayudándonos a adoptar hábitos más sanos y eficientes, modificando el espacio público para bien de la sociedad, haciendo protagonista al usuario.