IV Edición REM: Recursos energéticos & mineros

Alegría para el cuerpo, medicina para el alma

¿Quién no se ha sentido mejor anímicamente, luego de escuchar la música que le gusta? ¿Quién no ha podido llevar de mejor forma los más duros momentos de su vida, gracias a que conectó con las canciones de alguien, a quien probablemente nunca llegue a conocer, pero que reflejaban a la perfección sus emociones? Decía Friedrich Nietzsche que la vida sin música sería un error.

Nuestros gustos musicales pueden ser muy diferentes de persona a persona, pero por otro lado, nuestras inclinaciones musicales pueden depender de factores culturales, además de que podemos conectar o desear escuchar cierto tipo de ritmos, según nuestros estados anímicos.

Particularmente, la música me energiza, me ayuda a recargarme. Es un disparo de vitalidad imprescindible para mí, que puede elevar mi espíritu a otros niveles, pero quiero ir un poco más allá: según un estudio publicado por investigadores del Institute of Music Physiology and Musicians’ Medicine del Hanover University of Music, Drama, and Media, demostró que la práctica de intervenciones musicales —es decir, desde escuchar música, cantarla y así como la musicoterapia— puede generar grandes mejoras en la salud mental, así como también en la salud física y calidad de vida de las personas.

De hecho, durante los más críticos momentos de la pandemia, en algunos hospitales estadounidenses solía escucharse “Here comes the sun” de The Beatles, para animar a los pacientes en UCI que estaban en proceso de recuperación. Y no es para menos: escuchar música con mensajes positivos, permite que podamos ver rayitos de luz en plena oscuridad.

Además, el ejercicio de cantar o tocar algún instrumento de viento, es altamente beneficioso para nuestro sistema respiratorio, con lo cual, se convirtió en la herramienta ideal para ayudar a millones de pacientes postcovid.

Pese a que nuestra relación emocional con la música puede ser muy compleja, se sabe que las canciones suaves pueden ayudarnos a conciliar mejor el sueño, mientras que las rítmicas nos pueden ayudar a levantar el ánimo y motivarnos a practicar nuestras rutinas de ejercicios, o que nos permiten expresar nuestras emociones, en esos momentos especiales de nuestra vida.

La música es, en pocas palabras, alegría para el cuerpo y medicina para el alma, así que sin importar qué tan difícil vaya esta semana, te invito a conectar con ella para que los nubarrones mentales se conviertan en lluvia ligera.

Fuente

Ismael Cala